Patología Oftálmica: No todos los ojos cerrados descansan, ni todos los ojos abiertos ven. (Bill Cosby)

Patología Oftálmica: No todos los ojos cerrados descansan, ni todos los ojos abiertos ven. (Bill Cosby)

Los avances en medicina y cirugía oftalmológica equina han aumentado en los últimos años de una forma vertiginosa. Los ojos de los caballos responden mucho peor a los tratamientos médicos y quirúrgicos que se utilizan con otros animales, por lo que resulta de gran importancia para la correcta resolución de las patologías oftálmicas la intervención rápida de un equipo veterinario especializado.

Saber reconocer los síntomas iniciales de un problema oftálmico impedirá que el defecto visual inicial progrese hacia una patología irreversible que puede finalizar en ceguera.

El ojo es una estructura compleja que se encarga de procesar las imágenes visuales y de su transferencia al cerebro. Se compone de varias estructuras íntimamente relacionadas entre sí. Un problema patológico en cualquiera de ellas puede conllevar un defecto visual más o menos grave e incluso producir la pérdida completa de la visión. Una evaluación oftálmica correcta resulta imprescindible para realizar un diagnóstico y tratamiento adecuado, ya que en oftalmología existen diversas enfermedades que causan los mismos síntomas de molestia en el ojo y cada proceso patológico precisa de una terapia y manejo distinto.

¿Qué es la córnea?

La córnea es una estructura transparente en forma de cúpula situada en la parte frontal del ojo cuya función es permitir el paso de la luz, y proteger al iris y la cristalina. Su exposición al medio hace que sea más susceptible de sufrir patologías. En el caballo tiene un espesor aproximado de 0’8 mm y está compuesta por cinco capas. Es uno de los poco tejidos que no está vascularizado, es decir que no tiene vasos sanguíneos, pero sí se encuentra inervado y, por tanto, posee sensibilidad.

Sobre la ulceración corneal

Entre las posibles enfermedades oftálmicas que puede sufrir el caballo, una de las más frecuentes es la ulceración corneal.

La úlcera corneal o pérdida de tejido de la córnea, es una de las enfermedades oftálmicas más frecuentes y generalmente se producen debido a un trauma. Pueden ser superficiales o profundas y simples o complicadas (en el caso de ser infectadas por bacterias u hongos)

Se trata de un proceso patológico de urgencia, ya que al no poseer vasos sanguíneos la cornea se encuentra expuesta a la contaminación ambiental por hongos, virus o bacterias que pueden complicar el proceso inicial. Además, es una estructura con un espesor menor a 1 mm, y un proceso ulcerativo superficial puede transformarse en una úlcera profunda en un breve espacio de tiempo.

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¿Cuáles son sus síntomas?

Podemos reconocer una posible úlcera corneal por:

Dolor: entorna los ojos (blefaroespasmo), presenta fotofobia y lagrimeo continuo

Enrojecimiento e inflamación de la conjuntiva palpebral y oftálmica.

Turbidez de la córnea (presentará coloración blanquecina) debido al edema y /o infiltrado celular, aunque no siempre es evidente, por lo que habrá que realizar una tinción de fluoresceína.

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La fluoresceína es un tinte naranja que cambia a verde en contacto con suero fisiológico Es altamente hidrófila y lipófoba, de forma que cuando se aplica sobre la superficie del ojo en contacto con las membranas celulares del epitelio corneal sano no se adhiere. Sin embargo, se adhiere y es absorbida por cualquier porción de estroma corneal expuesto. Es por ello que esta prueba posee un alto valor diagnóstico en casos de ulceración corneal.

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Cuándo es necesario un tratamiento con catéter subpalpebral.

En el caso de patologías graves que requieren de múltiples tratamientos al día

durante varias semanas, tales como una ulceración corneal o el control de episodios de uveítis, se recomienda la utilización de catéter subpalpebral.

Un sistema de tratamiento subpalpebral es un catéter oftálmico que libera la medicación tópica sobre la superficie de la córnea. Este sistema se compone de un tubo de silicona largo que pasa a través del párpado superior o inferior, terminando finalmente en una vía, por la cual se administra la medicación.
La medicación se inyecta a través de la vía y es empujada por un bolo de aire hasta su liberación en la superficie corneal. La colocación de estos sistemas permite el tratamiento en casa de patologías oftálmicas que tienden a empeorar sin la hospitalización durante semanas del caballo. Bajo la supervisión del veterinario, el catéter subpalpebral asegura la administración completa del medicamento en la superficie ocular, facilita la administración de la terapia y aumenta la eficacia del tratamiento debido a la posibilidad de incrementar la frecuencia de administración de los distintos colirios oftálmicos, sin que resulte tedioso para el propietario o cuidador.

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