Caballos recumbentes, todo un reto veterinario

Caballos recumbentes, todo un reto veterinario
MC VETERINARIA - Recumbencia

Actualmente, la mayoría de veterinarios de équidos ofrecen un mal pronóstico ante la aparición de un caballo recumbente (incapaz de levantarse después de acostarse), sobretodo si éste lleva más de 24 horas tumbado, ya que el daño neuromuscular está directamente relacionado con el tiempo que el caballo permanece postrado. (Winfield LS, 2014)

Múltiples enfermedades pueden favorecer el decúbito de un caballo, incluyendo trastornos del sistema nervioso central, problemas de la médula espinal, intoxicaciones, anemia severa, dolor abdominal, distocias en yeguas, septicemias y problemas musculoesqueléticos, tales como fracturas, miositis, laminitis y debilidad muscular por una pobre condición corporal.

Por ello, antes de renunciar a la esperanza de levantar y recuperar a un caballo recumbente se deben evaluar de forma eficiente y exhaustiva los factores desencadenantes del decúbito, y en numerosas ocasiones, prepararse para remitir al caballo a un hospital. El caso que se presenta a continuación se trata de un caballo con síntomas graves de caquexia y anemia que evolucionó hacía un cuadro de recumbencia permanente con las consecuentes complicaciones asociadas. Una rápida actuación y tratamiento por parte de nuestro equipo veterinario, colaboración por parte de los propietarios y un adecuado programa de rehabilitación y alimentación, hicieron que Káiser consiguiera superar un cuadro con pronóstico reservado y ser a día de hoy un caballo sano y funcional.

HISTORIA Y DESCRIPCIÓN DEL CASO

Káiser es un caballo de 4 años de edad que fue recogido por sus actuales propietarios con una condición corporal pobre, de grado 1/9 según la escala Henneke. Tras varios días bajo sus cuidados Káiser apareció en su cuadra tumbado y sin poder levantarse.

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Káiser nos fue remitido para realizar una evaluación de segunda opinión tras haber recibido un pronóstico muy grave y el consejo de eutanasia humanitaria por parte de otro equipo veterinario. A nuestra llegada el caballo se encontraba con un estado mental letárgico, se encontraba en decúbito lateral derecho sobre suelo duro, taquicárdico, taquipnéico, deshidratado y con una temperatura rectal por encima de 38ºC. En la analítica sanguínea inicial realizada en campo los hallazgos más relevantes fueron anemia severa e hipoglucemia.

La evaluación neurológica inicial de pares craneales en decúbito esternal resultó dentro de la normalidad, pero durante la instauración del tratamiento de urgencia el caballo mostró síntomas neurológicos como estupor, nistagmos e incluso convulsiones intermitentes con los consecuentes traumatismos.

En base a los síntomas clínicos, a su pobre condición corporal y a las horas de decúbito se instauró un tratamiento de urgencia con el objetivo de rehidratar al animal, controlar las convulsiones y restaurar su glucemia mediante alimentación parenteral, así como mejorar la sintomatología musculoesquelética mediante antiinflamatorios y vitaminas inyectables.

Káiser respondió positivamente al tratamiento instaurado. Cesaron las convulsiones y mejoró su actitud y estado general, por lo que se decidió levantar al caballo con la ayuda de un tractor tipo fenwick y dos cintas de carga bajo una leve sedación. Una vez en pie, se continuó con el tratamiento de soporte, se trasladó al caballo a un sitio seco y con cama gruesa de paja, se mantuvo durante espacios de tiempo controlados suspendido de forma parcial y se pautó una alimentación sólida en pequeñas cantidades a base de forraje remojado.

La evolución clínica durante los siguientes días reveló una mejoría paulatina, pero manteniendo un pronóstico reservado, temperaturas por encima de 38 ºC y precisando cuidados semi-intensivos de soporte general.

En las posteriores analíticas sanguíneas realizadas por un laboratorio externo se detectó un empeoramiento de la anemia, hipoalbuminemia y hallazgos compatibles con daño muscular severo. Resultó positivo a piroplasmosis equina (Babesia caballi y Theileria equi) por lo que se administró un tratamiento con buparvacuona intramuscular, se desparasitó vía oral con febendazol y se instauró una dieta específica destinada a mejorar su condición corporal y su anemia.

Durante las siguientes semanas, Káiser fue evolucionando de forma favorable, mostrando una clara mejoría clínica y restableciendo tanto su condición corporal como su función muscular con la ayuda de un adecuado programa de rehabilitación muscular.

 

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A día de hoy, Káiser es un caballo sano, con el que sus dueños pueden trabajar de forma diaria, y que no presenta secuelas o restricciones en su funcionalidad.

CONCLUSIÓN:

En este caso, como en otros tantos que hemos tenido la ocasión de tratar en el campo, se revela tanto la importancia de hacer un rápido y acertado diagnóstico del origen del decúbito administrando el tratamiento necesario de soporte lo antes posible, como la importancia de no intentar levantar un caballo en decúbito sin los medios y/o el personal adecuados con el fin de evitar el agotamiento metabólico del caballo así como de empeorar el cuadro neuromuscular.

Los caballos recumbentes en condiciones de campo, son todo un reto para el veterinario que ejerce la medicina interna en campo, ya que precisan cuidados intensivos en un contexto poco apropiado. Conocer este tipo de cuadros y estar habituado a los recursos que podemos usar fuera de un hospital garantiza una mayor eficacia en el tratamiento de este tipo de casos.

MARÍA DE LA CUESTA

MC VETERINARIA EQUINA