El glaucoma equino: un grave problema donde la detección es la clave

El glaucoma equino: un grave problema donde la detección es la clave

El glaucoma equino es una enfermedad ocular muy dolorosa que está provocada por el aumento de la presión intraocular. A menudo resulta en pérdida de visión a pesar de los tratamientos tanto médicos como quirúrgicos realizados, por lo que es de vital importancia actuar de forma rápida ante la aparición de los primeros síntomas.

Existen 3 tipos diferentes de glaucoma en caballos: glaucoma primario, glaucoma congénito y glaucoma secundario.

El glaucoma equino es típicamente secundario a episodios recurrentes y crónicos de inflamación intraocular como ocurre en la uveítis recurrente equina o ERU, y también es secundario al desarrollo de tumores, perforaciones corneales o luxaciones de cristalino.

ilustración

El humor acuoso es producido por los procesos del cuerpo ciliar y proporciona apoyo metabólico a la córnea y las estructuras internas del ojo. Fluye desde la cámara ocular posterior a través de la pupila hasta la cámara ocular anterior y drena del ojo a través de las vías de salida iridocornealo uveoscleral.

Cuando hay un proceso asociado de inflamación en la cámara anterior, las vías de drenaje se obstruyen y la presión intraocular (PIO) aumenta por exceso de humor acuoso. El aumento de la PIO causa un flujo sanguíneo reducido en la retina y compresión del nervio óptico, lo que puede conllevar la pérdida de visión.

Los signos clínicos del glaucoma son variables dependiendo de si la presentación es aguda o crónica. Muchos caballos pueden no presentar los signos clásicos de dolor ocular como contracción de los párpados o lagrimeo. Por lo que ante la mínima sospecha de glaucoma es necesario confirmar la elevación de la presión intraocular con un tonómetro. En nuestro caso, la presentación del glaucoma ocurrió de forma aguda y los signos clínicos de su desarrollo eran evidentes.

Caso clínico

Yegua angloárabe de 25 años de edad atendida por historia de nubosidad corneal severa del ojo izquierdo y de aparición repentina. En nuestra evaluación la yegua presentaba un ligero blefaroespasmo (contracción de los párpados).

Nubosidad corneal o edema corneal difuso

Nubosidad corneal o edema corneal difuso

Presentaba edema corneal severo y difuso, y vascularización corneal perilimbal que se extendía varios milímetros hacia la zona axial de la córnea. Además, se podía observar la formación bullas en el epitelio corneal, muy comunes en procesos graves de glaucoma, las cuales pueden romperse dando lugar además a una queratitis ulcerativa. A pesar de la gravedad del edema fuimos capaces de valorar la cámara anterior por el canto medial y se observó miosis marcada y un aumento de celularidad indicativa de inflamación (Tyndall positivo). Tanto la respuesta de amenaza como el reflejo de deslumbramiento eran positivos.

La tinción de fluoresceína resultó negativa. En la ecografía ocular se detectó un incremento de la ecogenicidad de humor vítreo y un aumento del diámetro del globo ocular (4,10 cm), indicativo de buftalmia.

En base a los signos clínicos y a las pruebas realizadas se diagnosticó de forma presuntiva un glaucoma secundario a uveítis con desarrollo de una queratitis bullosa. El caso fue remitido al Hospital veterinario clínico CEU de Valencia para corroborar el diagnóstico y continuar el tratamiento médico bajo control continuo de la PIO mediante tonometría.

Vascularización perilimbal, midriasis pupilar marcada por el uso de ciclopéjico tópico. Bullas en la superficie epitelial de la córnea que le da un aspecto rugoso.

Vascularización perilimbal, midriasis pupilar marcada por el uso de ciclopéjico tópico. Bullas en la superficie epitelial de la córnea que le da un aspecto rugoso.

A pesar del tratamiento intensivo bajo condiciones hospitalarias, que durante los primeros días presentó una evolución positiva, la yegua continúo presentando episodios intermitentes de glaucoma, por lo que se decidió derivar a la yegua para tratamiento quirúrgico mediante ablación del epitelio ciliar con láser diodo transescleral (ciclofotocoagulación transescleral) al Hospital Clínico veterinario de la UAB en Barcelona.

Tras dos intervenciones y 10 días de evolución positiva, desafortunadamente, se confirmó de nuevo la reaparición de episodios de PIO incrementada, coincidiendo con la disminución de la medicación tópica hipertensiva.

Además, se desarrolló, como consecuencia del glaucoma, una queratitis ulcerativa grave con queratomalacia y sin respuesta a los tratamientos tópicos, lo cual desencadenó la pérdida de visión. El pronóstico grave de la enfermedad estableció la necesidad de recomendar la enucleación del ojo izquierdo que se terminó realizando tras un mes de evolución.

El glaucoma es una enfermedad complicada, pero tratable, y cogida a tiempo podemos alargar la visión de nuestro paciente varios años dependiendo de la severidad de la enfermedad y la recurrencia de los signos clínicos.

Las terapias quirúrgicas estudiadas y utilizadas hasta el momento para el glaucoma se han limitado a disminuir la producción de humor acuoso, pero estudios recientes apoyan el uso de implantes de drenaje que dirigen el humor acuoso subconjuntivalmente. Las derivaciones con válvula de Ahmed se han colocado experimentalmente con buen éxito y se están realizando ensayos clínicos que evalúan el uso futuro de este tipo de drenaje en pacientes con glaucoma clínico.

Es importante señalar que cuando la terapia tanto médica como quirúrgica del glaucoma falla, el paciente se queda con un globo ocular doloroso y sin visión, por lo que eliminar el dolor es esencial para el bienestar del caballo y la enucleación sigue siendo la terapia de elección para eliminar el dolor del glaucoma en un ojo ciego.

Irene Benito.