Veterinario en España vs. veterinario internacional

Veterinario en España vs. veterinario internacional

El pasado 20 de noviembre tuvimos el placer de disfrutar del 12º Congreso del Colegio Europeo de Medicina Interna Equina. Un congreso que se celebra de forma anual en ciudades emblemáticas de toda Europa y que este año se organizó en Valencia reuniendo a más de 300 veterinarios especialistas de este sector, de 20 nacionalidades diferentes.

Es en reuniones de este tipo donde las personas que han decidido especializarse en este campo de la medicina veterinaria, se reúne para ampliar y mejorar su formación. Talleres prácticos con las herramientas diagnósticas más modernas, casos clínicos poco usuales, ponencias magistrales donde se exponen los últimos avances en investigación o conclusiones sobre temas más cotidianos de la mano de expertos con una casuística apabullante.

Hace más de dos años recibí una llamada para ser miembro del comité organizador y no dudé en dar una respuesta afirmativa. Si bien es cierto que ha sido un largo camino, lleno de complicaciones que dificultan aún más nuestra ya atareada jornada laboral, la recompensa obtenida de dicha experiencia ha sido más que positiva, no solo por los conocimientos adquiridos durante las jornadas, sino también por el excepcional trabajo en equipo que se ha realizado para que todo saliera con calificación de sobresaliente.

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Positiva ha sido también, sin duda, la oportunidad de charlar con profesionales de todas partes de España y coincidir en el gran nivel de los temas abordados durante estos días y en sentirnos orgullosos del trabajo que hacen los veterinarios en nuestro país. Pese a lidiar con unas restricciones presupuestarias que pueden llegar a limitar de forma sustancial los resultados finales de nuestros casos, seguimos creciendo cada año como profesionales y damos un servicio cada vez mejor a nuestros clientes, con unas tasas de éxito comparables a las de otros países con mayores presupuestos.

Si analizamos esta situación, ¿qué es lo que marca la diferencia entonces para nuestro sector?

  • Por un lado, la conciencia social de lo que supone el veterinario en nuestra sociedad y, por tanto, de lo que los clientes están dispuestos a pagar por sus servicios. Esto es algo difícil de cambiar, ya que en ocasiones la gente no comprende que un veterinario tenga que aplicar determinadas tarifas (aunque se trate de horarios extraordinarios), lo que cuesta realizar determinadas pruebas diagnósticas o lo que se paga en una consulta de especialidad veterinaria para la que un profesional ha invertido mucho tiempo y dinero en su formación.
  • Por otro, lo que supone el animal para ellos y el valor que le dan, una cuestión en la que entran una amplia disparidad de objetivos, sentimientos y situaciones. En esta parte hay un aspecto crucial y que puede ayudar a todos los que participamos de este sector: asegurar a nuestros animales.

Así que, ¿por qué hay menos problemas de financiación en otras zonas de Europa o en Estados Unidos cuando se enfrentan a la necesidad de un veterinario? Porque, para empezar, hay una conciencia del valor de la profesión y de sus animales, pero, también porque los caballos suelen estar asegurados y, por tanto, no hay problema cuando ocurre un imprevisto y hay que tratar a su animal. En España, hace diez años el tema de los seguros para animales era algo poco común, pero, afortunadamente, cada vez son más los clientes que deciden asegurar a sus caballos y que respiran aliviados cuando surge un problema de salud. En los últimos cinco años hemos observado un cambio muy positivo, por lo que creemos que vamos por el buen camino y es nuestra labor incentivar a nuestros clientes a contratar dichos servicios, ya que frecuentemente nos vemos obligados a limitar el trabajo con pacientes que hubieran necesitado una atención más costosa.

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En conclusión, al llegar a casa la semana pasada después de estar cinco días rodeada de los mejores profesionales de nuestro sector,  lo hice contenta con la experiencia y la formación recibida, motivada por recordar por qué nos apasiona esta profesión en la que desempeñamos la medicina en pacientes algo «peculiares» y, sobre todo, orgullosa al ver cómo los veterinarios españoles contamos con algo muy valioso y que nos forja como personas: CAPACIDAD DE ADAPTACIÓN ante cualquier situación o desafío. No flaqueamos si algo falla porque estamos acostumbrados a tener capacidad de reacción y creatividad.

Por tanto, debemos crecer con la mirada puesta en nuestros compañeros extranjeros que nos llevan ventaja en muchos aspectos, pero sin olvidar que los veterinarios españoles contamos con otras aptitudes que son dignas de valorar.

María de la Cuesta
Veterinaria