Caballos caquécticos. Un desafío nutricional

Caballos caquécticos. Un desafío nutricional
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El cuidado de los caballos desnutridos y caquécticos resulta un desafío nutricional durante su recuperación, por dos motivos principalmente:

En primer lugar, por las lesiones y las secuelas gastrointestinales que padecen con frecuencia estos animales, a causa de los largos periodos de privación de alimentos. Y en segundo término, por los riesgos que implica la reintroducción brusca de alimentos; denominado síndrome de reabastecimiento, que puede conllevar el fallecimiento del animal, un desenlace descorazonador para sus rescatadores y cuidadores.

La instauración de las pautas de tratamiento y manejo nutricional en el caballo desnutrido, dependerá de una serie de factores críticos que deben ser evaluados por el profesional veterinario, y son fundamentalmente:

  1. De la duración y del ritmo de la pérdida de peso.
  2. La existencia o no de recumbencia (incapacidad de levantarse por sí solos), por lo que puede ser imprescindible asistencia técnica, tanto para levantarlos como para mantenerlos levantados.
  3. Y del padecimiento de enfermedades concomitantes, a menudo derivadas del estado comprometido del animal, y que a su vez requerirán tratamiento médico específico.

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Además de todo esto, el catabolismo proteico que se produce de forma fisiológica; es decir la degradación compensatoria de las proteínas tisulares, que se produce con el objetivo de cubrir las necesidades energéticas básicas del animal, no solo se limita al músculo esquelético, sino que también puede incluir la musculatura lisa del intestino. Y por ello, la integridad y función de la mucosa gastrointestinal puede estar  dañada, de manera que:

  1. Existirá una atrofia de vellosidades intestinales que limitará la correcta absorción de nutrientes
  2. Puede existir un aumento de la permeabilidad intestinal que predisponga al padecimiento de septicemia y/o endotoxemia.
  3. Habrá una disminución del volumen gástrico y retraso en el vaciado gástrico, que les predispone al padecimiento de impactaciones y obstrucciones gástricas.
  4. Puede producirse ulceración gástrica; como consecuencia del continuo contacto de los jugos gástricos con la mucosa gástrica, que junto con disminución de la perfusión sanguínea, y la disminución pH debida a la ausencia de bicarbonato salival, favorecen un ambiente extremadamente ácido y dañino para estómago.
  5. Y por último, habrá una disminución local de la inmunidad que puede facilitar el parasitismo intestinal.

Por todo ello, hoy en día, se deben aplicar protocolos de reintroducción en la dieta que apoyen el dogma nutricional: “empieza lento y continúa lento”, el cual pretende evitar el desarrollo del síndrome de reabastecimiento.blog caquéctico 2 .jpg

El síndrome de reabastecimiento ha sido ampliamente estudiado en humana, y en caballos se ha relacionado con el consumo de dietas de reintroducción altamente glicémicas, es decir ricas en carbohidratos como el almidón.

Con la abrupta reintroducción de estas dietas se produce un aumento proporcional de insulina, que pone en marcha el metabolismo de los carbohidratos en un organismo acostumbrado al catabolismo proteico y de las grasas.

El rápido consumo de vitaminas y minerales necesarios para la absorción intracelular de la glucosa, como son el magnesio, fósforo, potasio y vitamina B1, puede producir arritmias y depresión cardiaca, parálisis, rabdomiólisis y estupor; que sumado al edema tisular producido por el aumento de retención de agua y sodio, puede provocar un agravamiento de los problemas cardiacos y respiratorios, precipitando en última instancia, el fallecimiento del animal.

En definitiva, resulta de vital importancia, la adecuación de un programa nutricional de manos de un nutricionista-veterinario que pueda evaluar, tanto sus necesidades y limitaciones médicas, como sus requerimientos energéticos y deficiencias nutricionales, sin descuidar las posibles complicaciones derivadas de la reintroducción de los alimentos.