DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL ENTRE QUISTES UVEALES ANTERIORES Y MELANOMAS INTRAOCULARES

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL ENTRE QUISTES UVEALES ANTERIORES Y MELANOMAS INTRAOCULARES

Una de las patologías oftalmológicas habituales en equinos es la aparición de quistes o melanomas intraoculares. Aunque externamente ambas se presentan como crecimientos anómalo en el interior del ojo, su naturaleza y patogenia son distintas y su distinción es fundamental para un correcto abordaje terapéutico.

Se originan frecuentemente a nivel del tracto uveal. Pueden ser de carácter unilateral o bilateral y su tamaño es variable; pero los quistes consisten en una acumulación de líquido rodeado y contenido por una capa epitelial (Figura 1) que puede encontrarse a nivel del corpora nigra, a lo largo del margen de la pupila (o flotando en la cámara anterior), anclados al cuerpo ciliar o dentro del estroma (Gilger & Hollingsworth, 2017; Miller, 2018); mientras que los melanomas, en cambio, se corresponden con masas compactas asociadas a una proliferación neoplásica de melanocitos (Figura 2), y se originan comúnmente a nivel del iris o del cuerpo ciliar.

Figura 1- ok

Figura 1: Histología de un quiste originado a nivel del cuerpo ciliar.

Nota. Adaptado de Photomicrograph of ciliary body cyst (×10). Gilger, B. C. & Hollingsworth, S. R. 2017, Gilger (Ed.) Equine ophthalmology.

Figura 2 - ok

Figura 2: Histología de un melanoma intraocular naciente desde la superficie anterior del iris, llenando la cámara anterior (AC) y en contacto con la superficie posterior de la córnea.

Nota. Adaptado de Photomicrograph of intraocular melanoma arising from the anterior surface of the iris, filling the anterior chamber (AC), and in contact with the posterior surface of the cornea (×2). Gilger, B. C. & Hollingsworth, S. R. 2017, Gilger (Ed.) Equine ophthalmology.

La primera aproximación al diagnóstico diferencial entre ambas masas puede realizarse en base a la presentación clínica. En general, los quistes se presentan con poca afección del resto de estructuras oculares, y sin signos clínicos asociados. Los problemas de visión dependen del tamaño y localización del quiste: algunos son pequeños y no interfieren en la visión, mientras que en el margen de la pupila los quistes de tamaño mediano pueden entorpecer la visión, especialmente cuando la pupila se encuentra en miosis. En el caso de los melanomas, la presentación clínica puede variar en función del estadio de desarrollo. En fases tempranas, se presentan en forma de masas que ocupan la cámara anterior, frecuentemente en contacto con la superficie posterior de la córnea y, dependiendo de la localización, pueden ir acompañados de discoria, aunque, generalmente, presentan pocos signos clínicos asociados. Cuando desarrollan un mayor crecimiento, pueden aparecer acompañados de ceguera, blefarospasmo, epífora, buftalmo, edema corneal difuso, efecto tyndall, uveítis (Gilger & Hollingsworth, 2017), catarata, glaucoma (Wang et al., 2015) y/o alteración de las estructuras oculares de la cámara anterior, que dificultan la visualización de las estructuras más profundas del ojo durante el examen oftalmológico. En caso de que el melanoma se origine en el cuerpo ciliar, se observa una masa oscura en la superficie posterior del cristalino, que se extiende hacia la cavidad vítrea (Gilger & Hollingsworth, 2017).

Las características morfológicas estructurales también pueden orientar el diagnóstico:

  • Los quistes suelen presentar una apariencia esférica u oval y bordes lisos (Figura 3), mientras que los melanomas presentan una forma más irregular.
  • Los melanomas, al ser un crecimiento tisular compacto, nunca permiten su transiluminación (Gilger & Hollingsworth, 2017; Wang et al., 2015). En el caso de los quistes, aquellos procedentes del cuerpo ciliar suelen presentar paredes conformadas por epitelio no pigmentado, lo cual posibilita su transiluminación. Esto, junto a su posición posterior al iris (la cual suele requerir de midriasis para su detección), suele ser suficiente para su identificación (Gilger & Hollingsworth, 2017; Miller, 2018). No obstante, los quistes procedentes del corpora nigra, del margen pupilar o del estroma suelen estar delimitados por epitelio pigmentado, lo cual dificulta su distinción clínica de los melanomas (Gilger & Hollingsworth, 2017; Miller, 2018; Wang et al., 2015).

Figura 3 - ok

Figura 3: Quiste iridial a lo largo del margen pupilar ventral.

Nota. Adaptado de Iris cyst along the ventral pupillary margin. Gilger, B. C. & Hollingsworth, S. R. 2017, Gilger (Ed.) Equine ophthalmology.

Figura 4 - ok

Figura 4: Melanoma intraocular en la superficie anterior del iris y en contacto con la superficie posterior de la córnea.

Nota. Adaptado de Intraocular melanoma (arrow) arising from the anterior surface of the iris and in contact with the posterior surface of the cornea. Gilger, B. C. & Hollingsworth, S. R. 2017, Gilger (Ed.)

Y, por último la imagen ecográfica de ambas estructuras es bien diferenciable, por lo que el diagnóstico definitivo se realiza mediante ecografía ocular. (Gilger & Hollingsworth, 2017; Ledbetter & Hatten, 2017). La imagen ecográfica de los quistes muestra vesículas con una pared fina hiperecoica y contenido líquido anecoico (Figura 5) (Ledbetter & Hatten, 2017; Ségard et al., 2013), mientras que la imagen que se observa en los melanomas, revela masas compactas hiperecogénicas y homogéneas que surgen desde el iris o cuerpo ciliar y ocupan la cámara anterior (Figura 6) (Ledbetter & Hatten, 2017). Además, la ecografía también permite distinguir los melanomas originados en el iris de otras neoplasias procedentes del segmento posterior del globo ocular (Gilger & Hollingsworth, 2017); no obstante, el carácter melanocítico de la masa solo puede confirmarse, en última instancia, mediante histología (Wang et al., 2015).

Figura 5 - ok

Figura 5: Imagen ecográfica de alta resolución con un caballo con quiste uveal, el cual aparece con una pared fina hiperecoica con un contenido hipoecoico.

Nota. Adaptado de Clinical photograph and high‐resolution ultrasound image of a horse with a simple uveal cyst. A thin hyperechoic wall surrounds the single hypoechoic cyst space (25‐MHz probe). (Source: Reproduced with permission from Cornell University, Ithaca, NY.). Ledbetter, E. C. & Hatten, R. A. 2017, Gilger (Ed.) Equine ophthalmology.

Figura 6 - ok

Figura 6: Imagen ecográfica de alta resolución de un melanoma en el iris. Se observa como una estructura hiperecoica homogénea.

Nota. Adaptado de Clinical photograph and high‐resolution ultrasound image of a horse with an iris melanoma. The heavily pigmented mass on the anterior surface of the iris appears as a hyperechoic structure of homogenous echogenicity during ultrasound (25‐MHz probe). (Source: Reproduced with permission from Cornell University, Ithaca, NY.). Ledbetter, E. C. & Hatten, R. A. 2017, Gilger (Ed.) Equine ophthalmology.

BIBLIOGRAFÍA

Gilger, B. C. & Hollingsworth, S. R. (2017.) Diseases of the uvea, uveitis, and recurrent uveitis in Gilger (Ed.), Equine Ophthalmology (3rd ed., pp. 369-412). John Wiley & Sons, Inc.

Ledbetter, E. C. & Hatten, R. A. (2017). Advanced ophthalmic imaging in the horse in Gilger (Ed.), Equine Ophthalmology (3rd ed., pp. 40-71). John Wiley & Sons, Inc.

Miller, P. E. (2018). Diseases of the uvea in Mags, Miller & Ofri (Ed.) Slatter’s fundamentals of veterinary ophtalmology (6th ed., pp. 254-278). Elsevier, Inc.

Ségard, E. M., Depecker, M. C., Lang, J., Gemperli, A., & Cadoré, J. L. (2013). Ultrasonographic features of PMEL 17 (S ilver) mutant gene–associated multiple congenital ocular anomalies (MCOA) in C omtois and Rocky Mountain horses. Veterinary ophthalmology, 16(6), 429-435.

Wang, A. L., & Kern, T. (2015). Melanocytic ophthalmic neoplasms of the domestic veterinary species: a review. Topics in companion animal medicine, 30(4), 148-157.

Autor: Bárbara Marí Ros, alumna en prácticas curriculares en MC Veterinaria