Fracturas costales en caballos

Fracturas costales en caballos
23 febrero, 2024 MC Veterinaria

El esqueleto de los equinos está compuesto por 18 costillas, aunque algunos caballos de raza árabe pueden  poseer únicamente 17. Las costillas son huesos fuertes en el caballo adulto y para que se produzca una fisura o fractura costal es necesario un gran impacto en el tórax.

 

 

Causas más frecuentes de las fracturas costales:

– Una caída
– Una coz de otro caballo.
– Una colisión con un objeto en movimiento, como un automóvil u otro caballo, o un severo impacto contra un objeto pesado e inerte.

En caballos pura sangre inglés (PSI) de carreras se ha reportado la aparición de fracturas en la 1ª costilla sin estar asociado a un incidente traumático, los autores sugieren que pueden representar un porcentaje bajo de fracturas de fatiga, asociadas al entrenamiento y/o competición.

En potros, sin embargo, cualquier proceso traumático en el tórax puede producir con mayor facilidad una fisura o fractura costal, ya sea durante el parto, por un inadecuado desarrollo del mismo o por un mal manejo de los propietarios, o más tarde, normalmente fruto de reacciones de miedo ante situaciones de estrés o amenaza.

¿Cuál es la sintomatología en los caballos adultos? 

La sintomatología de las fracturas costales en los caballos adultos puede ser variable según el tipo de fractura, pero abarca desde síntomas subclínicos como la disminución del rendimiento deportivo o cojeras comúnmente ipsilaterales, hasta inflamación, calor, dolor perilesional, rehúse a caminar, depresión, falta de apetito y dificultad respiratoria.

Diagnóstico de las fracturas costales 

Dado que son síntomas inespecíficos de otras patologías, el diagnóstico definitivo de una fractura de costilla requiere una ecografía, radiografía de tórax o incluso una gammagrafía, donde las fracturas muestran mayor captación de radiofármaco dentro de las 24-72 horas posteriores a la lesión, lo que lo convierte en un método  diagnóstico altamente sensible en la etapa aguda de la enfermedad en comparación con la radiografía que puede no observarse alteración hasta pasados 7-10 días del acontecimiento traumático, a menos que sea una fractura desplazada.

La ecografía resulta un método diagnóstico de gran utilidad tanto en la fase aguda de la enfermedad, como posteriormente para el control de la cicatrización, facilitando la identificación de los casos que no evolucionan correctamente y requieren intervención quirúrgica.

 

 

 


Raramente, el extremo de una costilla fracturada puede astillarse y penetrar en profundidad hacia el tórax o abdomen, lacerando en ese caso estructuras internas como el pulmón, el hígado, el bazo o el intestino. Las fracturas por el lado izquierdo desde la 3ª hasta la 6ª costilla en su unión costocondral conllevan un riesgo alto por la proximidad al corazón.

En los potros es habitual observar lo que se conoce como «tórax inestable»(flail chest), donde la zona afectada del tórax se mueve anormalmente durante la inspiración y exhalación, produciendo un movimiento respiratorio inadecuado.

 


Aunque en caballos adultos la aparición de fracturas costales es poco frecuente, estudios retrospectivos recientes han confirmado la necesidad de incluir las fracturas costales en el diagnóstico diferencial de cojeras del miembro posterior en los casos de fisuras o fracturas de las últimas costillas, o disminución del rendimiento deportivo y cojera de extremidades anteriores en el caso de fracturas de la 1ª costilla.